Mi salvación depende de mí, es como decir que mi amplitud y mi libertad de corazón dependen de mí y eso es lo cierto, porque de hecho si hay un lugar donde sólo tu reinas es en tu interior.
El Curso nos guía hacia el interior, justamente porque nos ubica en el Sentir y en que sólo allí está lo que buscamos, así que podemos canalzar «todos nuestros esfuerzos a buscar en donde se hallaran».
El Ser despierto siente la búsqueda y siente el llamado del espíritu, y reconoce en su intimidad que siempre ha sido respirado y que la respiración misma es comunicación…que la vitalidad de la tierra siempre lo sustuvo.
El simple «darse cuenta» de la verdad es despertar y para ello la consciencia de nuestro sentir y de la presencia, el abrazo a lo que está sucediendo es todo lo que necesitamos.
La aceptación de lo que ya es y del soy…es unir indentidad y amor, lo divino y lo humano…el Soy yo Amor, canal en tierra del aliento o espíritu dios en intima conexión, cada vez que rindo y no me defiendo del conflicto, cada vez que pasa la tormenta y siento paz, cada vez que contemplo lo bello y me veo en todo, estoy volviendo al Curso, no al libro sino al curso de vida, estoy en el flujo y siento que todo fluye porque el amor que expreso es extensión de la fuente Uno.
Nada es lo que parece, todo es lo que es y las experiencias que vivimos son la constante invitación a ello, a ver conexión y más allá del entendimiento descansar ahí… Observar y contemplar la verdad, para renonocer nuestro ser cada vez más profundo en el ahora sin tiempo, en el ser sin mente, en un instante supremo y el corazón amplio.
El Curso nos invierte por completo la perspectiva y la vida nos invita a cambiar la percepción para estar al servicio, disponible sin distinciones.
Somos eternamente un solo ser.